lunes, 16 de julio de 2012

EL POSTMODERNISMO Y SU INFLUENCIA EN LA IGLESIA ADVENTISTA DEL SEPTIMO DÍA


El apóstol Pablo escribió para los creyentes romanos del primer siglo: “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.” (Ro 12:2).  Esto muestra la gran preocupación que el apóstol tenía por los miembros de la iglesia de aquel entonces, siendo que ésta estaba expuesta a las corrientes filosóficas y religiosas que bullían en la capital del imperio romano.

En la actualidad, la iglesia Adventista del Séptimo Día, se ve confrontada con galopantes corrientes filosóficas modernas, que en realidad son tan antiguas como el pecado, y que se han puesto un nuevo ropaje  y nuevo nombre. En este artículo, daremos una mirada al postmodernismo, su influencia y efectos sobre la Iglesia Adventista, la cual está llamada a ser el Remanente de los tiempos finales.

El Postmodernismo:

Aunque sea un tanto complicado definirlo, los diccionarios más consultados lo sintetizan de la siguiente manera “Movimiento cultural que, originado en la arquitectura, se ha extendido a otros ámbitos del arte y de la cultura del siglo XX, y se opone al funcionalismo y al racionalismo modernos” [1]

          Si lo consideramos una corriente filosófica moderna, nos planteamos las preguntas ¿Qué significa realmente posmodernidad? ¿Cómo hay que entenderla? El tema se presta fácilmente a confusión. En general, los autores creen que no hay que entenderlo ni como transmoderno, ni como antimoderno. Entre lo moderno y lo posmoderno no habría una rotura, como podría sugerir el término. Pero tampoco hay que ver una identidad entre ambos. “La llamada posmodernidad tiene sus características y sus modalidades, también en relación con las características de la modernidad.” [2]

          Para comprender mejor este término, es necesario hacer un poco de historia. Según Berciano, estudioso de esta corriente, dice que todo empezó en Nürnberg, en la obra de Rudolf Pannditz, cuando publicó su obra Die Crisis der europäischen Kultur, allá en el año 1917. En su obra el autor habla allí del hombre posmoderno: fortalecido en el deporte, conciente de su nacionalismo, educado militarmente, religiosamente celoso; es un justo entre decadente y bárbaro, salido de la revolución radical del nihilismo europeo.”[3]

          Fuentes del posmodernito:

Según Miguel Ángel Núñez, el postmodernismo se ha nutrido de tres fuentes: el pragmatismo, el existencialismo y el pensamiento marxista. Pero su máximo exponente fue Nietzsche, quien negó cualquier fundamento absoluto para las creencias. “El postmodernismo rechaza la pretensión filosófica de objetividad o ley. Aquello que aparece como inmutable es considerado por la mentalidad posmodernista como resabio del modernismo que pretendía llegar a conclusiones universales y a conocer el gran reloj del universo para controlarlo.” [4]

“El pensamiento postmodernismo no constituye, propiamente hablando, una concepción del mundo, sino una multiplicidad de ellas… El nombre postmodernismo ha olvidado como se piensa históricamente, y esto produce grandes dificultades al intentar medir la temperatura de algo que ni siquiera podemos asegurar que sea un época.”[5]

           De acuerdo a las definiciones que es posible compartir en el presente artículo, se puede inferir que el postmodernismo, es aquella corriente del pensamiento moderno o contemporáneo que está más interesado en lo subjetivo, lo sentimental, lo que le interesa a las masas más que a los intelectuales, o a los más cultos o preparados. Es dejar la cordura, por la pasión.  Como la contrasta Berciano “La literatura moderna era además intelectual. Mientras que la posmoderna es romántica, sentimental popular. De esta manera, el término posmoderno pasa a significar pluralismo de lenguajes, de modelos, de formas de expresión.” [6]

Características histórico-sociales del postmodernismo:

Al ser una corriente de pensamiento o sentimientos, tiene sus propias características, y es de suma importancia identificarlos. En el mundo histórico-social estas son las siguientes:
1.           En contraposición con la Modernidad, la Postmodernidad es la época del desencanto. Se renuncia a las utopías y a la idea de progreso.
2.           Se produce un cambio en el orden económico capitalista, pasando de una economía de producción hacia una economía del consumo.
3.           Desaparecen las grandes figuras carismáticas, y surgen infinidad de pequeños ídolos que duran hasta que surge algo más novedoso y atrayente.
4.           La revalorización de la naturaleza y la defensa del medio ambiente, se mezcla con la compulsión al consumo.
5.           Los medios de masas y el marketing se convierten en centros de poder.
6.           Deja de importar el contenido del mensaje, para revalorizar la forma en que es transmitido y el grado de convicción que pueda producir.
7.           Desaparece la ideología como forma de elección de los líderes siendo reemplazada por la imagen.
8.           Los medios de masas se convierten en transmisoras de la verdad, lo que se expresa en el hecho de que lo que no aparece por un medio de comunicación masiva, simplemente no existe para la sociedad.
9.           Aleja al receptor de la información recibida quitándole realidad y relevancia, convirtiéndola en mero entretenimiento.
10.        Se pierde la intimidad y la vida de los demás se convierte en un show.[7]
Como es posible percibir, la relación que acabamos de ver, describe con precisión la sociedad en la que estamos viviendo. Hay desencanto por doquier, y se ha elevado el grado de nivel de consumo casi en todos los estratos sociales. Aún lo hogares más humildes, que en algunos países sudamericanos son llamados “pueblos jóvenes”, “barriadas”, “villa pobreza”, “invasiones”, o como en Brasil “Fabelas”; en donde, la gran mayoría de hogares están equipados con modernos televisores, DVDs, televisión por cable e Internet, que usan en sus modernas computadoras. En la actualidad, estos equipos ya no representan un lujo para sus poseedores, sino son los accesorios comunes de los hogares de hoy. Esto es parte de los efectos de la modernidad en la sociedad de hoy, que facilitan la difusión imparable del postmodernismo. Esta influencia descollante, también llega a los millares de hogares cristianos entre ellos, los hogares adventistas.

El postmodernismo ha logrado que los ídolos de ayer, sea en la música, en el fútbol o el cine, sean pronto reemplazados por los nuevos, que crean sus canciones con un contenido lesivo a la moral y con la música más estridente posible, pero como el postmodernismo propugna el pluralismo, el ciudadano normal, se haya bombardeado con ella, al caminar por la calle o subirse al autobús o en los grandes centros comerciales. Por otro lado, las películas con un fuerte contenido de escenas brutales, sexo sin parámetros, hechicería y terror, son exhibidas para todo público. Los cantantes, actores, actrices, y deportistas, cuanto más alienados sean al postmodernismo, tanto más premiados son. Pero tal notoriedad, se esfuma con la espuma.

También ha logrado que la gente se interese por el cuidado de la naturaleza, esto incluye hasta un amor desmedido por los animales, al punto que las mascotas sean mejor cuidados que los “niños de la calle”. Así mismo ha logrado un gran interés por el cuidado del medio ambiente, como es por las montañas, los árboles, parques entre otros, que son muy importantes; en contra posición hay un consumismo desmedido por satisfacciones pasiones alimenticias y carnales. Esto se ve por la proliferación restaurantes, kioscos y grandes ferias de comidas, como de casas de citas o moteles en todas las ciudades, sean estas pequeñas ciudades o grandes metrópolis.

Es sorprendente los logros que ha tenido el postmodernismo en nuestra sociedad contemporánea, la lista resulta abrumadora. Pero sería injusto sólo achacarle resultados negativos, también es posible notar logros positivos, como es la accesibilidad a la información que tienen las personas a través de los medios masivos de comunicación. El mundo está globalizado, lo que ocurre en el algún rincón del Perú, si es impactante, se puede saber en pocos segundos en la China, Japón o Europa. Lo mismo ocurre a la inversa. Pero este avance que debe usarse para beneficio de la comunidad mundial, también se ha convertido en un arma forjadora de mentes criminales y por tanto peligrosas, como es el caso de las películas, que tienen un alto contenido de violencia, pornografía, brujería y terror. No hay censura, todo es accesible, incluyendo la vida íntima de las personas.


Características socio psicológicas:

Si estamos muy preocupados con las características históricos-sociales, y los cambios que ha producido en nuestra sociedad, quedaremos más sorprendidos y hasta abrumados por las características socio-psicológicas. Estas describen con precisión el nuevo estándar psicológico de la comunidad de hoy:
1.           Los individuos sólo quieren vivir el presente; futuro y pasado pierden importancia.
2.           Hay una búsqueda de lo inmediato.
3.           Proceso de pérdida de la personalidad individual.
4.           La única revolución que el individuo está dispuesto a llevar a cabo es la interior.
5.           Se rinde culto al cuerpo y la liberación personal.
6.           Se vuelve a lo místico como justificación de sucesos.
7.           Pérdidas de fe en la razón y la ciencia, pero en contrapartida se rinde culto a la tecnología.
8.           El hombre basa su existencia en el relativismo y la pluralidad de opciones, al igual que el subjetivismo impregna la mirada de la realidad.
9.           Pérdida de fe en el poder público.
10.        Despreocupación ante la injusticia:
11.        Desaparición de idealismos.
12.        Pérdida de la ambición personal de auto superación.
13.        Desaparición de la valoración del esfuerzo.
14.        Existen divulgaciones diversas sobre la Iglesia y La creencia de un Dios.
15.        Aparecen grandes cambios en torno a las diversas religiones.
16.        Desaparece la literatura fantástica.
17.        La gente se acerca cada vez más a la inspiración 'vía satelital'.
18.        Las personas aprenden a compartir la diversión vía Internet con amistades.[8]
Es una radiografía bastante nítida del estado psicológico de la sociedad actual. Por ejemplo, respecto al amor hay relaciones conyugales y no conyugales, entre una persona muy mayor con una muy joven, la idea es vivir el momento, sin interesar el pasado o el futuro, “lo importante es darse el gusto”. Lo inmediato es lo que cuenta, si se puede lograr ganancias automáticas mejor, eso explica la proliferación de los casinos y “tragamonedas”, casinos bingos, entre otros.

Respecto a pérdida de identidad, esto es alarmante, ya que hay un cada vez mayor número de varones, que se proclaman bisexuales u homosexuales. Las mujeres no se quedan atrás en esta competencia. Estos quieren ser reconocidos como la tercera opción sexual; desde la perspectiva posmodernista, estos casos ya no son patológicos, sino que son opciones que todo ser humano es libre de elegir lo que le plazca y cuando se le plazca.

Largo sería el comentario por cada una de estas características que no es posible cambiar colectivamente. Pero nos preguntamos ¿Cómo explicar este fenómeno socio cultural? “El filósofo italiano Gianni Vattimo define el pensamiento postmoderno con claridad: en él lo importante no son los hechos sino sus interpretaciones. Así como el tiempo depende de la posición relativa del observador, la certeza de un hecho no es más que eso, una verdad relativamente interpretada y por lo mismo, incierta.”[9] Un pensamiento que ya es proverbial y va acorde con la definición de Gianni Vattimo, es como sigue: “todo depende del color del cristal con que se mire.”
          Los valores del postmodernismo:
          Pero el postmodernismo tiene su interpretación de los valores. Y aunque parezca inverosímil, a millares ha gustado la desenfadada forma en que los interpreta. Ha calado hasta en el pensamiento de los cristianos más conservadores como podrá verse más adelante
          “La postmodernidad, por más polifacética que parezca, no significa una ética de carencia de valores en el sentido moral, pues precisamente su mayor influencia se manifiesta en el actual relativismo cultural y en la creencia de que nada es totalmente malo ni absolutamente bueno. La moral postmoderna es una moral que cuestiona el cinismo religioso predominante en la cultura occidental y hace énfasis en una ética basada en la intencionalidad de los actos y la comprensión inter y transcultural de corte secular de los mismos.”[10] (La cursiva es nuestra). Esta es una postura que da gran respaldo al relativismo y combate el absolutismo bíblico.
          Esta posición atractiva para todos aquellos que tienen una conciencia culpable, se ven liberados por su interpretación racionalizada de lo que es la culpa. Un medio efectivo que usó esta corriente para difundir su muy “aliviadora filosofía” frente a la culpabilidad, fue el cine. “Uno de los síntomas sociales más significativos de la postmodernidad se encuentra en la saga de películas Matrix, donde el realce de la estética y la ausencia de culpa causal, unidos a la percepción de un futuro y una realidad inciertos, se hacen evidentes.”[11]
El postmodernismo y su influencia sobre al iglesia Adventista

En el año del 2004, en Nueva Gales del Sur, Australia, se realizó, talvez el Primer Encuentro de Adventistas que tenían interés en el Postmodernismo. El encuentro se denominó “La iglesia, ¿"remixada" para la cultura posmoderna? Este evento fue organizado por el Pr. Garth Bainbridge, de nacionalidad australiana. En este encuentro se analizó temas de fe, comunidad y misión en la cultura posmoderna. Se dice que hubo una destaca asistencia desde niños de 10 años a personas de 60. Muchos estudiantes de teología, de ambos sexos de la Universidad de Avondale asistieron, y por cierto pastores del país y hermanos de las distintas iglesias.

El organizador del encuentro al inicio del evento manifestó: “"Nos hemos reunido para escucharnos, para interactuar unos con otros y para estar abiertos al aprendizaje de maneras más eficaces de ser una iglesia en nuestro ambiente secular y posmoderno"[12] En verdad, hay que admitir que es un desafío grande.

Uno de los invitados especiales y principal expositor, fue el Pr. Ryan Bell, de nacionalidad americana y fundador de la red "re-church", trabaja en Filadelfia, pastoreando de Bucks Country. En su exposición reconoció: “Australia es una cultura que ha avanzado mucho más en el postmodernismo que en los Estados Unidos".[13] Si en algo está destacando Australia, es que está en la vanguardia de tratar de comprender esta abrasiva corriente contemporánea, y ver la manera de tenderle los puentes de contacto.

Otro de los expositores,  Peter Fowler, quien dijo: "Como iglesia necesitamos estar abiertos al futuro, necesitamos ser flexibles, no sólo estancados en el pasado".[14] Compartimos la opinión de estar abiertos al futuro, porque para el adventista el futuro es lo más fascinante, nos referimos al regreso del Señor Jesucristo; pero ser flexibles, es una expresión  que se debe tomar con las debidas precauciones, es decir, sin abandonar los sólidos pilares de la verdad bíblica.

En el encuentro se habló de la “iglesia emergente”. Brown la describió como un resultado del postmodernismo y le dio el reconocimiento:

No es un nuevo estilo de iglesia o lo próximo en materia contemporánea. No es un estilo de adoración. No implica sólo unas horas a la semana, sino que es todo un estilo de vida. No es una estrategia de evangelización. No es una opción de moda.  "De hecho no es una opción. Si uno es posmoderno, se identifica con eso. El postmodernismo es una cultura como cualquier otra. La iglesia emergente no es una versión rebajada del cristianismo o una versión rebajada del adventismo[15].

Esta opinión no es la única, lo mismo reconoció Bell, y al parecer es una realidad a la que la iglesia se enfrenta y tiene que tener la suficiente solidez bíblica y espiritual para sin perder a la “iglesia emergente”, mantenga la identidad bíblica profética en aras de su lealtad a Dios y a la Misión encargada, según Apocalipsis 14.6-12.

Dentro de este encuentro también estuvo una expositora, Carolyn Kitto, una consultora de planificación misionera y ex miembro del equipo de Encuestas sobre la Vida Eclesiástica Nacional, habló acerca de la iglesia emergente y la cultura australiana. "Vivimos en una cultura postcristiana que ya no lleva a las personas a la iglesia", dice. "El valor de la iglesia... ha decrecido. Se han incrementado las opciones de la sociedad, y entre ellas no se encuentra la iglesia"[16]

Las palabras de esta dama es causa de preocupación para los que estamos muy interesados en que la iglesia siga siendo, la proclamadora de la verdad y mantenga su identidad bíblica y su firme lealtad a Dios y a sus principios. Según Kitto, la  iglesia ha perdido su ausencia y por tanto protagonismo en la sociedad que necesita de la salvación en Cristo. De hecho esta opinión está basada desde la perspectiva australiana, así lo ha reconocido Bell, esta nación va a la vanguardia en el postmodernismo comparada con otras naciones que son consideradas avanzadas, como Estados Unidos, muy a pesar de que las iglesias sufren igualmente la influencia del postmodernismo; y aunque los países sudamericanos sufren igual impacto, se puede notar la fuerte presencia de la iglesia, muy a pesar de otras naciones, en algunos países como Brasil, Perú, Bolivia, es posible ver grandes concentraciones de creyentes que se unen para adorar a Dios, además de celebrar en sus templos constantes servicios de  cultos a Dios, con una importante concurrencia. Algunas iglesias tienen serios problemas para albergar a los asistentes. Imagino que algunos países europeos, y oceánicos deben tener una sana envidia por esta realidad eclesiástica de las iglesias Adventistas de Sudamérica.

Dentro del encuentro “Remix”, también hubo apropiadas propuestas para que la iglesia pueda alcanzar a la “iglesia emergente”. Una de esas es la propuesta del Pr. Jim Coffin, ministro de la Iglesia Adventista de Markham Woods en Florida, Estados Unidos, y director del Centro de Misión Secular y Posmoderna, él dice: hay que buscar maneras que hagan más fácil que los posmodernos vengan a Cristo.”[17]

 Pero la más notable de las recomendaciones en este encuentro, fue la que dio el principal invitado, Pr. Bell dijo: "Necesitamos volver a capturar la visión del histórica adventismo, y no del adventismo histórico… El adventismo ha sido domado. No era así en el principio. Necesitamos recuperar el centro del adventismo.”[18] Este es un saludable llamado. El movimiento adventista tiene un historial eminentemente bíblico, muy coherente, ferviente y sólido en la fidelidad a Dios y a su Palabra, lo cual ha su identificación por muchos años.

Efectos del Postmodernismo en la Iglesia Adventista:

Tal vez no sea posible medir del todo los efectos que ha causa esta ola del pensamiento, sin embargo hay visibles efectos que no es posible ocultar, y está, en algunos casos, causando serios daños en una feligresía que tiene una muy definida misión, predicar el Evangelio de los tres ángeles (Apo. 14.6-12)

En la hermenéutica bíblica:

Si el pensamiento posmodernista se ha infiltrado en casi todas las escuelas del quehacer intelectual, la teología no se ha librado de su influencia. Para el destacado teólogo adventista Ángel Manuel Rodríguez, en ocasión de su participación del Segundo Simposio Bíblico- Teológico Sudamericano, en Bolivia, mostró su gran preocupación por la fuerte influencia del postmodernismo en la interpretación bíblica. Él diagnóstica esta situación.

Hoy día confrontamos un estado de confusión en la interpretación bíblica, una seria falta del consenso erudito sobre cómo proceder. Los acercamientos críticos (modernos) y pos-críticos (post-modernos) a la Escritura fueron desarrolladas desde abajo en contraste con al así llamado pre-crítico de los reformadores, que situaron su punto de partida en el reconocimiento de la revelación del reino de Dios en Cristo y en la Escritura. Se ha producido un movimiento que ha alejado al intérprete de la sumisión a la Escritura hasta una declaración (sea él o ella) autonomía como la única manera objetiva de descubrir el significado original del texto.[19]

El peligro de esta tipo de amenaza para los nuevos teólogos y por ende a las Iglesias, que le toque pastorear, es que la autoridad interpretativa, no está en las Sagradas Escrituras, sino en el intérprete. Siguiendo esta línea, y si la iglesia lo permite, entonces en los púlpitos ya no se diría: “El Señor dice”, sino “el teólogo tal dice”, o “el doctor tal dice”. Esto llevaría a una espantosa situación a la iglesia, pues el predicador posmodernista sería la autoridad y no la Palabra de Dios. Es penoso tener que reconocer que en algunos púlpitos, este tipo de encabezamientos ya se está oyendo, y está produciendo cristianos híbridos, con puntos de vista envueltos por el relativismo engañoso.

Esto se ha podido experimentar  en parte de las décadas de los 80 y 90 y  parte de lo que va este nuevo milenio, se ha dado un fuerte énfasis a la doctrina de la Justificación por la fe. Quien ha contribuido mucho a este énfasis fue Morris Venden, con sus obras, una de ellas “95 Tesis sobre la Justificación por la Fe[20], que fue publicado en EE. UU. Esta obra causó un gran impacto entre los miembros de iglesia, estudiantes de teología y pastores que tomaron las tesis para proclamar la “liberación” de los viejos paradigmas dogmáticos que por muchos años, los creyentes adventistas conservaban. Los púlpitos adventistas, de algunos países de Sudamérica, se llenaron de los mensajes de la justificación por la fe, y se ponía énfasis en la facilidad de alcanzar la salvación, mediante la fe, a veces muy sentimental, en Cristo. Se acuñaron algunas frases románticas que se expresaban a los oyentes y que llegaron ha ser títulos de libros. Uno de ellos “Love god and do as You Please”[21], y otra frase muy proclamada en grandes concentraciones, coliseos estadios, templos, etc. “Tú eres la cosa más linda.”

En la educación:

Se piensa que la educación cristiana está libre de contaminación filosófica, y bajo este criterio muchos padres adventistas matriculamos a nuestros hijos con la certeza de que en la Escuela o Colegio, se le enseñará sólo desde la perspectiva bíblica, lo cual hace pensar a más de un padre de familia que su hijo, esta resguardado de la confusa filosofía del mundo actual. Pero ésta creencia, no es del todo confiable. Bajo los postulados propuestos del postmodernismo, algunos profesores han caído en la seducción de: “es necesario la pluralidad. Eso implica que una educación real debe considerar todas las opciones sin dejar ninguna afuera en todo orden de cosas”. Y el otro postulado es reza, “es preciso escuchar todas la historias. Esto es porque todos lo seres humanos desde su subjetividad tienen algo que aportar a la vida de otros.”[22] Sobre estos postulados han encargado a los alumnos a leer los libros de Coello, Carlos Cuauhtémoc Sánchez. A través de estos autores, pretenden llenar el gran vació espiritual, y llevarlos al relativismo. Peligro que hay  que evitar cuanto se pueda.

En la vida moral de los creyentes:

El Señor Jesucristo ha dicho de sus seguidores: “vosotros sois la luz del mundo” (Mat. 5:14) y Pablo recomendaba a la iglesia, “andad como hijos de luz.” (Efe. 5:8 y 1Tim. 5:5). Esto significa que los creyentes en Cristo, comprometidos con Él y su causa, deben ser el ejemplo indubitable de lo que Dios ha hecho en la vida de aquel que lo acepto como su Salvador y Señor. Gracias a la forma de vivir de los que siguen a Cristo, los que todavía no se han unido a Él para ser salvos, se perderán si hay un mal testimonio, o se salvarán por un buen testimonio. Esta es una grande responsabilidad, que hoy está ausente en la vida de muchos nuevos creyentes, que por no tener una auténtica conversión, pronto sus vidas se alejan de las filas de la iglesia, habiendo tenido una efímera experiencia religiosa. Es como si se los vacunara en contra del Evangelio de Cristo.
Pero esto nos parece penoso e insufrible, lo más amargo es cuando se ve entre los que profesaban una saludable fe, influenciados por el relativismo y el subjetivismo, después de algunos años de matrimonio y en otros de más años, se han divorciada pro mutuo acuerdo, por según ellos, “ya no se quieren más” o “porque el amor ha muerto” entre ellos. Pero lo alarmante y penoso de este efecto del abrazante postmodernismo, es que también ha hecho colapsar el matrimonio de Pastores que eran paladines de la doctrina del santo matrimonio. Esta es una fuerte puñalada  que Satanás nos ha dado en el corazón. Destruyendo el hogar, se está destruyendo, la base de la iglesia.
Este terrible ejemplo lo está siguiendo la juventud emergente, que debe ser “la iglesia emergente”. Es penoso y preocupante ver el cada vez creciente número de “madres soleteras” y “padres solteros” dentro de la iglesia. Hoy es más difícil formar un hogar estable. La razón está en la fuerte influencia del postmodernismo, “estoy contigo porque me gustas”, o “si no puedes vivir conmigo te puedes ir”. Lo subjetivo por encima del principio.

Un llamado a presentar el mensaje divino:

Aunque es posible comentar de otros efectos del postmodernismo dentro de la iglesia, y admito que haya más de uno que se me escape, los mencionados son los más insidiosos sobre la iglesia.
Por otro lado, creo que debemos de ser más contundentes y positivos en presentar la verdad bíblica tal como es en Cristo y el Espíritu de Profecía. Ha veces sólo hemos entretenido a la iglesia, con sermones bonitos, alegres, humorísticos, y en otras las hemos aburrido con mensaje propagandísticos o promocionales,  en donde las demandas divinas para nuestra vida están ausentes. Esto debemos corregir de inmediato, sino tendremos una iglesia que pronto caerá en el abismo del relativismo y no será posible sacarla de él.

Una verdadera esperanza:

Con lo que se ha expuesto hasta aquí, es posible suponer que no hay esperanza para esta generación está adormecida por las ondas sonoras del postmodernismo. Afortunadamente eso no es así, hay una real esperanza en Dios, quien despertará a sus hijos para reenviarlos con poder de lo alto y pueda cumplir con el cometido divino.

Dios nos ha dado luz con respecto a las cosas que ahora están ocurriendo en el último remanente del tiempo, y con la pluma y de viva voz hemos de proclamar la verdad al mundo, no de una manera temerosa sin vida, sino con demostración del Espíritu y el poder de Dios.[23]

Norman Guley cree que hay una forma de presentar el mensaje al posmodernista. Él sostiene que hay tres puntos débiles que ellos tienen y que como cristianos nosotros los tenemos y se lo podemos brindar: “no tienen fibra espiritual”, “no han experimentado “a paz verdadera paz interior” y “no pueden vivir sus propias teorías”, entonces él propone “proclamarle certidumbre de los acontecimientos finales”, “darles un blanco para el futuro y una esperanza para el presente”, “Necesitan saber que Cristo vendrá por ellos, que les dará lo que no tienen”. [24] Esta es una verdad que podemos compartir con ellos con total seguridad, pues no es nuestro mensaje, es el mensaje de Dios para sus sufrientes criaturas. “Decid a los de corazón apocado: Esforzaos, no temáis; he aquí que vuestro Dios viene con retribución, con pago; Dios mismo vendrá, y os salvará.” (Isa 35:4)

Conclusión:

El postmodernismo es una de tantas corrientes filosóficas que se pone de moda en el mundo desde que el pecado ingresó a él. De hecho que pasará. Mientras eso ocurre, los que tenemos el honor de conocer la verdad divina, debemos hacer brillar su luz y solides inquebrantable.

El apóstol Pablo nos exhorta “Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, Y levántate de los muertos, Y te alumbrará Cristo.” (Efe. 5:14). Hoy como antaño necesitamos estar más atentos a un “así dice Jehová”, que lo que dice cualquier filósofo, predicador o teólogo de moda. Pues estamos en la obligación, por parte de Dios, de cuidar el rebaño divino. Ya que Satanás el enemigo de nuestras almas está muy activo y peligroso como siempre. El mismo Pablo nos advierte sobre lo peligroso que es dejarse seducir por el atractivo engaño: “Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios;” (1Tim 4:1). Nadie está seguro fuera de Cristo y su Palabra. Hoy necesitamos ser más bíblicos, como lo fueron los pioneros. Entonces será posible aplicar el filtro que Juan, el discípulo amado nos recomienda: “Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo.” (1Jn 4:1)
Conocemos la procedencia del postmodernismo, no necesitamos ser sus victimas, pero si podemos ayudar a liberarse a sus víctimas, pero con la sólida verdad divina.
  

Pr. Carlos Chumbes R.
Universidad Peruana Unión



Referencias:

            [1] Microsoft® Encarta® 2007. © 1993-2006 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.

            [2] Modesto Berciano Villalibre, Debate en torno a la Posmodernidad. (España: Editorial Síntesis, 1998),  11

            [3] Modesto Berciano, 11

            [4] Miguel Ángel Núñez. Educar es Redimir. (Lima, Perú: Fortaleza Ediciones, tercera edición, 2007), 78.

            [5]Aranda Fraga, Fernando. Postmodernismo y Nueva Era: las conexiones sutiles. Artículo de la Revista Diálogo 9:3, 1997(10-12,31)

            [6] Ibid, 12
            [7] http://es.wikipedia.org/wiki/Posmodernismo. Wikipedia, la Enciclopedia Libre. (4:53 p.m. del 10/02/08)


            [8] http://es.wikipedia.org/wiki/Posmodernismo. Wikipedia, la Enciclopedia Libre. (4:53 p.m. del 10/02/08)

            [9] Ibíd. (La cursiva es nuestra)

            [10] http://es.wikipedia.org/wiki/Posmodernismo. Wikipedia, la Enciclopedia Libre. (4:53 p.m. del 10/02/08)

            [11]Ibíd., 

            [12] http://news.adventist.org/data/2004/1103303013/index.html.es (Recibido el 11/02/08, a horas 7:30 p.m.)

            [13] Ibíd.,

            [14] http://news.adventist.org/data/2004/1103303013/index.html.es (Recibido el 11/02/08, a horas 7:30 p.m.)
           
            [15] Ibíd.

            [16] Ibíd..
            [17] http://news.adventist.org/data/2004/1103303013/index.html.es (Recibido el 11/02/08, a horas 7:30 p.m.

            [18] Ibíd.
            [19] M. Alomía, G. Klingbeil, M. Klingbeil, Entender la Palabra. (Cochabamba, Bolivia: Imprenta del CEAB, 2000), 13.

            [20] Morris L. Venden. 95 Tesis, acerca de la Justificación por la Fe. (Florida, EE. UU: Asociación Publicadora Interamericana. 1988). Esta obra comprende 287 páginas y ha sido libro texto para muchos evangelistas multitudinarios.
            [21]Morris Venden. Love God and do as Please. (Ontario, Canadá: Pacific Press Publishing Asscociation, 1992).  Esta fue una frase favorita para muchos predicadores que han seguido esta fuerte corriente. Junta con la otra “Tú eres la cosa más”, cuando se le predicaba a los cientos o miles de oyentes. Debo confesar que a mí también me agradó. Pero al pensarlo mejor, no es por lo lindo que seamos que Cristo haya dado su vida en la cruz para redimirnos.
            [22] Miguel Núñez, 79 (la cursiva es nuestra)
            [23] Elena G. de White, Notas Biográficas, 360 (Biblioteca Electrénica) BFE.
            [24] Norman Gulley, ¡Cristo Viene! (Buenos Aires: ACES, 1998), 39

miércoles, 4 de julio de 2012

El Canon de las Sagradas Escrituras y los Libros Apócrifos



«Mirad que ninguna os engañe con filosofías falaces y vanas, fundadas en tradiciones humanas, dicho por vía de ejemplo de mí y de Apolos, os lo explico a vosotros para que en nosotros aprendáis a no ir más allá de lo que está escrito» (Colosenses 2:8; 1 Corintios 4:6)
«La Santa Iglesia Cristiana, de la cual Jesucristo es la cabeza, ha nacido de la Palabra de Dios, en la cual permanece y no escucha la voz de un extraño» (Zwinglio)

1. Definición de la Canonicidad
1) El significado de la palabra «canon» (deriva del griego «kanon» y, probablemente, también del hebreo «kane», que significa una vara para medir, o una regla; metafóricamente, la palabra ha venido a significar «norma» o «medida» de la verdad religiosa.
2) El uso de la palabra en la Biblia lo encontramos en Gálatas 6:16, Filipenses 3:16, donde significa que «la nueva creación» es el canon para el nuevo pueblo de Dios, «la regla», la norma del cristiano (2 Corintios 10: 1 3-16).
3) Uso de la palabra referido a la Biblia. En el lenguaje de la Biblia «canónico» significa todo el contenido de las Escrituras; la «lista» o «catálogo» de los libros que componen la Biblia. la norma escrita reconocida por la Iglesia de los libros inspirados y, por tanto, normativos para ella.
Por oposición se llama apócrifo a todo escrito que, habiendo pretendido o pretendiendo todavía la canonicidad, no es inspirado y, por lo tanto, no es reconocido por el pueblo de Dios.
4) Reconocimiento de la canonicidad. la Iglesia reconoció como canónicos únicamente aquellos libros que reunieron las siguientes características propias de todo escrito portador de la Revelaci6n divina:
a) Inspiración divina.
b) Apostolicidad en el caso del N.T. y Profetismo en el A.T. que son la garantía de la inspiración divina requerida.
El principio para aceptar un libro era la tradición histórica de su apostolicidad. Pero hemos de entender claramente que por esta apostolicidad no se quiere decir siempre que el autor haya sido un apóstol. Desde luego, cuando éste era el caso no había dudas: porque desde muy temprano la apostolicidad fue identificada con la canonicidad. Hubo dudas en relación a Hebreos, en Occidente, y a Santiago y Judas, que retrasaron la aceptación de estos libros en el canon de ciertas iglesias. Pero en un principio no fue así. El principio de canonicidad no es, pues, estrictamente la paternidad literaria apostólica de un escrito, sino la imposición que los apóstoles hacen del mismo. De ahí que el nombre que Tertuliano usa para canon sea «instrumentum»; habla del Antiguo y Nuevo Instrumento como nosotros nos referimos al Antiguo y Nuevo Testamento. Nadie niega que los apóstoles impusieron el Antiguo Testamento a la Iglesia -como su instrumento o regia-. Al imponer nuevos libros a las iglesias que fundaban, por la misma autoridad apostólica, no se limitaron a libros de su propia redacción. Es el evangelio de Lucas, un hombre que no era apóstol, el que Pablo coloca paralelamente en 1 Timoteo 5: 1 8 con Deuteronomio y le llama «Escritura». los Evangelios, que constituían la primera parte de los Nuevos libros -«Los Evangelios y los Apóstoles» fue el primer título que recibió el Nuevo Testamento-, según Justino, fueron «escritos por los apóstoles y sus compañeros». la autoridad de los apóstoles se hallaba en los libros que entregaron a la Iglesia como regla, no sólo en los que ellos mismos escribieron. las comunidades primitivos recibieron en su Nuevo Testamento todos los libros que llevaban evidencias de haber sido dados por los apóstoles a la iglesia como código de ley; y no deben desorientarnos las vicisitudes históricas de la lenta circulación de algunos de estos libros, como si la lenta circulación significara lenta «canonización» por una parte de las Iglesias (Benjamín B. Warfield, The lnspiration and Authority of the Bible, 1960, PP.415, 416).
c) Unidad de la doctrina, que se deduce de los puntos anteriores y es su corolario.
d) Autenticidad, es decir, genuinidad del escrito en cuanto a paternidad que se atribuye, fecha, etc., a prueba de la crítica honesta.
La aceptación del Canon de la Escritura por parte de la Iglesia se basa en un criterio fundamentalmente cristológico. la Iglesia siguió el ejemplo de Jesús al admitir el A.T. como Escritura Sagrada, y estuvo atenta a la autoridad conferida a sus apóstoles por el Señor.
Fue el Espíritu de Cristo el que habló por medio de los profetas, y también de los apóstoles (1° Pedro 1:11). «Las ovejas de Cristo oyen su voz indefectiblemente». (F. Bruce, El Fundamento apostólico, pp. 23,24) .
Establecemos ante todo que el libro de los Evangelios tiene por autores a los apóstoles, a quienes impuso el Señor mismo el encargo de predicar las Buenas Nuevas. Si tenemos también por autores a los discípulos de los apóstoles (apostólicos Marcos y Lucas), estos últimos no han escrito solos, sino con los apóstoles y según los apóstoles. Porque la predicación de los discípulos podría ser sospechosa de vanagloria si no estuviera apoyada por la autoridad de los maestros y por la autoridad de Cristo mismo, quien hizo a los apóstoles maestros. Tertuliano, Contra Marción, IV, 2.

2. El Canon del Antiguo Testamento
La Biblia usada Por Cristo y sus apóstoles (la Biblia de Israel) constaba de tres partes: la ley, los profetas y los salmos.
1. la ley (5 libros): Génesis, Éxodo, levítico, Números y Deuteronomio.
2. los Profetas (S libros)
a) Primeros profetas: Josué, Jueces, Samuel y Reyes.
b) Profetas posteriores. los mayores: Isaías, Jeremías y Ezequiel. Los menores: los doce.
3. los Salmos o Escritos (11 libros)
a) Poéticos: Salmos, Proverbios, Job.
b) los cinco rollos: Cantares, Rut, Lamentaciones, Eclesiastés y Ester.
c) Tres libros históricos: Daniel, Esdras, Nehemías, Crónicas.

El contenido de este canon es exactamente el que figura en nuestras Biblias, solamente cambia su distribución y agrupación en libros. Así los judíos contaban los dos libros de Reyes como una unidad (y también Crónicas), así Esdras y Nehemías, que en nuestras ediciones contamos como libros individuales.
¿A qué obedecía esta división de los judíos? la triple división del A.T., tal como hemos detallado, correspondía al parecer a la posición de sus autores y dependía también del uso litúrgico en el Templo.
los primeros cinco libros fueron escritos por Moisés con pocas excepciones (Deuteronomio 34, por ejemplo). Moisés fue el gran legislador hebreo, el primer profeta del pueblo de Israel. Los autores de la segunda división eran hombres que desempeñaban el oficio profético, para lo cual poseyeron el don de la profecía. Y los autores de la sección tercera eran siervos de Dios que tuvieron el don, pero no el oficio de profetas; es decir, hombres inspirados por Dios, pero no profetas de oficio (David, Daniel, Salomón, etc.).
¿Por qué, pues, las Lamentaciones se hallan en la tercera sección? Esto ocurría en algunos lugares, pero no siempre (según testimonio de Josefo y Jerónimo) a veces juntamente con Rut se hallaba en la segunda sección como apéndice de Jeremías, y Rut como apéndice de Jueces. En realidad, se supone que fue así hasta el siglo II antes de Cristo, y no fueron colocados en la tercera sección por razones litúrgicas y prácticas para el uso del culto público.
¿Por qué Daniel está también en la tercera sección? Porque Daniel fue político y sabio, pero no profeta, aunque poseyó el don de la profecía en alto grado. Su labor, sin embargo, fue como la de su contemporáneo Ezequiel, profético. Se le llama profeta en el N.T. (Mateo 24:15) en el mismo sentido que a David (Hechos 2:29, 30; Mateo 1 3:15) en el sentido de haber hecho predicciones, pero el significado de la palabra profeta (nabhi) en hebreo es más que esto. El oficio y la obra de Daniel fueron algo excepcional, y para ello, estuvo equipado con el don de la profecía, como David.
¿Por qué Amós, que manifestó él mismo no ser profeta, fue colocado por los judíos en la segunda sección?
En Amós 7:14, 15 el autor explica cómo fue llamado por el Señor al oficio profético siendo él un pobre hombre de las montañas, sin haber imaginado nunca antes desempeñar dicho oficio, por no haber asistido ni a las escuelas de los profetas, ni ser hijo de profeta. En el momento de su llamamiento recibió la investidura de su nuevo oficio, lo que no sucedió con Daniel. Amós fue un auténtico profeta por llamamiento directo del Señor. Aún más: su llamamiento es el ejemplo más claro de vocación al oficio profético.
Los varones del tercer grupo ocupan en el A.T. la posición que, en cierta medida, tuvieron en el N.T. hombres como Marcos, Lucas y Judas, a los cuales Tertuliano llamaba «varones apostólicos» para diferenciarlos de los mismos apóstoles.
 
3. El Canon del Nuevo Testamento
El Canon del N.T. se formó dentro de un período de tiempo mucho más corto que el del A.T. por ser la culminación, la cima de éste. El Nuevo Testamento fue compuesto en la segunda mitad del primer siglo (alrededor de 51 años, 45-96 después de Cristo), «en el cumplimiento de los tiempos» (Gálatas 4:4), la época sagrada y única de la manifestación del Hijo de Dios. Este canon consta de 27 escritos).
 
4. El Significado del Canon
Para entender correctamente lo que el canon bíblico significa para la Iglesia, y para cada cristiano, hemos de tener en cuenta:
1. La Iglesia confesó, pero no confirió, la canonicidad de los libros inspirados.
2. la Iglesia informó al mundo, y sigue informándole, acerca del fundamento sobre el que se asienta, pero no es ella la que formó dicho fundamento, sino Cristo mismo.
3. la Iglesia fue la editora, no la autora del canon.
4. El reconocimiento del canon, no la formación del canon, por parte de la Iglesia fue aquel proceso por medio del cual el pueblo fiel fue discerniendo, con creciente toma de conciencia, su fundamento profético y apostólico. Este proceso tiene su propia historia, en la que es notable ver cómo y cuándo la Iglesia primitiva consideró uno por uno los 27 libros que componen el N.T. como la colección de escritos divinamente inspirada y de igual autoridad que el A.T. (cf. El fundamento Apostólico, caps. VI y VII).
5. El canon debe controlar a la Iglesia, no la Iglesia al canon, porque Dios es soberano no sólo como Señor y Salvador, sino como Revelador. Ninguna Iglesia debe pretender, someter el canon a su autoridad, sino todo lo contrario: someterse ella a la autoridad del canon. Este es su deber primario.
Ninguna Teología, como hace el modernismo existencialista o racionalista, debe pretender tampoco someter el canon, y la misma Iglesia, a la arbitrariedad de la último moda filosófica (léase la cita de Zwinglio al comienzo de este estudio).
6. El canon es una norma cerrada y única. «Al aceptar el canon y reconocer sus límites, la Iglesia no sólo distinguió entre escritos canónicos y no canónicos, sino que señaló los límites donde se encierra la única tradición apostólica autorizada. Todo esto carecería de significado si al mismo tiempo hubiera de haber continuado una tradición oral ¡limitada también canónica» (H. Ridderbos y Oscar Culimann).

Estas tres citas sitúan el problema en su auténtica perspectiva:
«Los escritos bíblicos no poseen autoridad divina porque están en el canon, sino que están en el canon porque son inspirados, es decir, porque poseen autoridad divina» (N.B. Stonehouse).
«La autoridad precede a la canonicidad» (F.F. Bruce).
«Al establecer el principio del canon, la Iglesia ha reconocido por esta misma actitud, que a partir de entonces, a partir de aquel momento, la tradición ya no era más criterio de verdad. Subrayó la tradición apostólica. Declaró implícitamente que, a partir de aquel momento, toda tradición posterior debería quedar sujeta y sumisa al control de la tradición apostólica (la Biblia)» (Oscar Culimann).

5. El Canon Cristiano-Hebreo y el Canon Romano
Hay unanimidad total entre todas las Iglesias que pretenden el nombre de cristianas por lo que se refiere al Nuevo Testamento, es decir, en cuanto al número de libros y al texto. Todas tenemos el mismo N.T.
Pero no ocurre así con el Antiguo Testamento. Nuestras Biblias tienen 39 libros inspirados, cuyo texto corresponde exactamente a la división de 24 rollos practicada por Israel.
En cambio, en las Biblias editados por los catóiico-romanos aparecen 7 libros más, amén de ciertas adiciones a algunos libros canónicos. Por las razones que expondremos seguidamente, estos libros son apócrifos, no inspirados, mera literatura humano, con todo el valor histórico (en algunos casos, no siempre), o literario que se quiera, pero escritos humanos al fin.
Los libros apócrifos son: Tobías, Judit, Sabiduría, Eclesiástico (no confundir con Eclesiastés), Baruc, 1 y 2 de Macabeos y las siguientes adiciones: Esther (10 vv. del cap. 10 al 16 de las versiones católico- romanas), Daniel 3:24-90 y caps. 13 y 14 de dichos versiones.
Estos son los libros judíos no canónicos que Roma acepta como tales; pero existen aún otros libros apócrifos que ni los judíos ni la Iglesia Cristiana, ni Roma han aceptado jamás (por ejemplo: 2 y 3 de Esdras, la oración de Manasés, Enoc, etc.).
 
1) Las razones que aduce Roma en favor de su canon
a) Que algunos Padres de la Iglesia (muy pocos por cierto) citaron estos libros como si fueran inspirados. Cierto, pero también citaron los otros apócrifos. ¿Por qué no los admiten todos, guiados meramente por estas citas?
b) Que los libros apócrifos se encuentran en muchas versiones antiguas. En la versión llamada de los Setenta, sobre todo, que sirvió de base para muchas versiones posteriores. Vale aquí lo mismo que hemos dicho ya: ¿por qué no acepta, pues, Roma todos los apócrifos que contienen estas ediciones?

2) Las razones que tenemos para no incluir los apócrifos
a) No formaron parte nunca del canon judío. Pablo afirma que los judíos fueron los depositarios de la Revelación (Romanos 3:2) y el suyo es, por tanto, el canon válido. No existe ni un solo ejemplar del Antiguo Testamento editado en hebreo que contenga los apócrifos.
b) los libros apócrifos no son citados nunca por el Señor ni por sus apóstoles en el N.T. según reconoce el Diccionario de la Biblia de Herder (católico), artículo: Canon del A.T., p. 269. Téngase en cuenta que el N.T. cita 280 veces al A.T. y casi siempre de la versión griega de los Setenta que contenía los apócrifos.
c) Josefo, el gran historiador judío, testifica que los apócrifos no se hallaban en el canon judío.
d) Filón, el gran filósofo judío de Alejandría y la comunidad judía alejandrina de habla griega (que solía usar la versión de los Setenta) no consideraron, ni usaron jamás, los apócrifos como Sagrado Escritura.
e) No encontramos los apócrifos en ningún catálogo de libros canónicos reconocidos por la Iglesia en sus primeros cuatro siglos de existencia.
f) Los más ilustres Padres de la Iglesia rechazaron categóricamente los apócrifos: Melitón, Atanasio, Jerónimo, Cirilo, Rufino.
g) La versión de los Setenta fue una edición compuesta por motivos culturales, no religiosos. Tolomeo II Filadelfo quería reunir en la famosa biblioteca de Alejandría la sabiduría de todo el mundo antiguo y mandó ordenar la traducción al griego de todos los libros existentes en hebreo o escritos por los hebreos, de modo que pudiera disponer de todo el acervo cultural judío. Fue traducido todo este material por judíos alejandrinos alrededor del año 280 a.C.
h) Los mismos libros apócrifos delatan no ser de inspiración divina. Por ejemplo, los libros de los Macabeos que tienen un cierto e indudable interés (y aun en ocasiones un evidente valor histórico) renuncian a toda pretensión de inspiración (2 Macabeos 15:39).
i) los apócrifos enseñan doctrinas contrarias a otras enseñanzas bíblicas (Sabiduría 10: 1-4 compárese con Génesis 6:5-7); dejan sentir la influencia pagana sobre sus autores, pues toleran la salvación por obras, los encantamientos mágicos, las oraciones por los muertos, etc.
j) Casi todos estos apócrifos fueron escritos mucho después de que se hubiera cerrado el tiempo del canon del A.T., que duró hasta Malaquías. Sus autores no pueden ser profetas, ni tener el oficio profético, ni ser, por tanto, inspirados. 1 Macabeos 3:46-49 demuestra que Israel, después de Malaquías, se regía por el «Libro de la ley», y en 1 Macabeos 9:27 se confiesa paladinamente que Israel vivía en una época «desde el tiempo en que no había entre ellos profetas».
k) La mayoría de estos libros son fraudulentos desde el principio, pues suelen apoyarse en la autoridad de algún gran hombre de Dios del pasado, como si fuera su verdadero autor.
l) Aunque fue permitido la lectura de dichas obras, tanto en Israel como en la Iglesia Cristiana, para instrucción, jamás fueron tenidas por canónicas ni inspiradas, sino hasta el Concilio de Trento (1546, diecisiete siglos después que la Iglesia había vivido sin ellas); este concilio no fue representativo de la Cristiandad, y hoy en día los mejores teólogos católico-romanos desean que haya sido superada la época tridentina (cf. José Grau, Catolicismo Romano: Orígenes y Desarrollo, tomo II).
m) La inclusión de estos libros en el canon romano se explica históricamente por la actitud que el Vaticano tomó en el siglo XVI de oponerse sistemáticamente a todo cuanto afirmaran los reformadores por el solo hecho de venir de ellos. Además, proveyó a Roma argumentos para algunas de sus doctrinas que no podían recibir espaldarazo de los demás libros (purgatorio, oraciones por los muertos, etc.).
La sola autoridad de Atanasio y de Jerónimo, si tuviéramos que atenernos sólo al testimonio de los llamados Padres de la Iglesia, vale más que todas las declaraciones de Trento.
n) Las Iglesias Evangélicas, al rechazar la apócrifa, siguen fieles a la norma que rigió la historia de Israel y la Iglesia Primitiva.

Una edición completa de la apócrifa admitida por la Iglesia romana se puede encontrar en cualquier versión de la Biblia católica romana. Recomendamos la Nácar-Colunga por el cuidado que tiene en deslindar y advertir cuándo comienza y acaba el texto «deuterocanónico» en oposición al canónico.

6. Algunas reflexiones sobre la teología del Canon
La aportación de H. Ridderbos 
Hace medio siglo, en 1955, Herman N. Ridderbos llamó la atención sobre la naturaleza histórico-redentora del canon. Todavía en 1988 se hacían nuevas ediciones de su obra. 
Este teólogo holandés recogía y desarrollaba una línea de pensamiento latente desde hace siglos en la teología protestante. Hodge, Bruce, Cuilmann, Ramm y otros laboraron y laboran en este campo de la teología bíblica sobre el canon. 
Con toda rotundidad, Ridderbos afirma que la puesta en escrito de la tradición apostólica y su valoración como canon fue única y exclusivamente la obra del mismo Señor resucitado. Fue su acto final en la historia de la salvación y la revelación especial antes de la segunda venida. Había escogido a sus apóstoles para ser sus representantes, habiéndoles dado autoridad para serle testigos de su persona y de su obra, de su enseñanza y de su resurrección. El conjunto de este testimonio escrito bajo dicha autoridad apostólica es la roca sobre la que habló en Mateo 16:1-8. Sobre esta roca corno fundamento, la Iglesia tiene que cimentarse y edificarse. 
Al clarificar la naturaleza única, y conclusivo, de la obra redentora de Jesucristo con el cierre del canon bíblico, Ridderbos ha hecho una importante contribución a la teología evangélica. la historia de la salvación es el registro de las obras de la gracia divina para la salvación del mundo. De etapa en etapa, la maravillosa redención llevada a cabo por Dios en Cristo -de manera única, irrepetible y siempre perfecto- fue registrada por escrito y convertida en norma, canon, para el pueblo de Dios. 
Así como en la cruz el Salvador pudo decir «Consumado es» Juan 19:30), también podía exclamar al ser completado el canon: «Realizado es». Ya no queda nada más por revelar hasta la segunda venida de Cristo. Corno escribe Ridderbos: «al completarse el canon, la historia de la redención llegaba a su conclusión; ya podía empezar la historia de la Iglesia». 
Concretamente, la historia de la Iglesia del N.T. no empezó el día de Pentecostés. Comenzó al cerrarse el canon. Porque lo que leemos en Hechos forma parte todavía de la historia de la salvación. 
El libro de Hechos es llamado, con toda propiedad, el Libro de los Hechos de los Apóstoles. Por medio de sus apóstoles, Cristo establece la Iglesia y esto se describe en términos de crecimiento de la Palabra, tanto o más que de crecimiento numérico de personas: 
 «Y crecía la Palabra de¡ Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén..» 
«... la Palabra del Señor crecía y se multiplicaba...»  
«... y la Palabra del Señor se difundía por toda aquella provincia...»  
«...así crecía y prevalecía poderosamente la Palabra del Señor»
(Hechos 6:7; 12:24; 13:49; 19:20) 

Y así fue cómo la Palabra llegó desde Jerusalén a Roma. Cuando Pablo hubo predicado el Evangelio en el corazón mismo del Imperio Romano, Cristo Jesús entró triunfante como Rey de reyes allí donde Satán tenía su poderoso trono, la ciudad de las siete colinas (Apocalipsis 17:9). La tarea de los apóstoles llegó a su fin. El libro de los Hechos de los Apóstoles podía cerrarse ya. 
Las obras de Dios son perfectas. Y la obra de la redención es la más perfecta y maravillosa obra divina. ¿Cómo imaginar siquiera la más mínima imperfección en la obra reveladora del Salvador? El Señor no hace nunca las cosas a medias; nunca ha dejado por terminar ninguna de sus obras. Si la salvación expresa el carácter perfecto de las actuaciones divinas, también tiene que mostrarlo el relato inspirado de esta redención. 
Mientras que el Espíritu Santo sigue obrando en la historia de la Iglesia, no debemos confundir, sin embargo, su trabajo providencial en medio de su pueblo con la inspiración por parte de este mismo Espíritu del registro sagrado de acontecimientos salvíficos llevados a cabo por Dios en Cristo. Es decir, debemos diferenciar la historia de la salvación -la historia del canon- de la historia de la Iglesia. 0 lo que es lo mismo, discernir el fundamento del edificio que, luego, va edificándose sobre dicho fundamento único (Efesios 2:20). 
Cuando el libro de los Hechos de los Apóstoles llega al final, este final cierra los últimos episodios de la redención llevada a cabo por Cristo. Ya no queda nada más que decir tocante a la redención y a la revelación. Sólo quedaba por hacer una cosa, una sola cosa: la puesta por escrito de algunos documentos más del Nuevo Testamento y el cierre definitivo del canon. 
Como señala Ridderbos, esta perspectiva supone un importante discernimiento desde otro punto de vista: 
El cierre del canon no forma porte de la historia de la Iglesia. Porque la Iglesia no hizo el canon; como tampoco el Evangelio fue obra suyo. Tanto el Evangelio como el Canon crearon a la Iglesia. 
La autoridad de los apóstoles es la autoridad de Cristo mismo. No hay diferencia entre lo que Pablo enseña por «mandamiento» o por «permiso», o, sin tener mandamiento, bajo su propia responsabilidad. 
La autoridad del apostolado fue ejercida personalmente en el primer siglo y quedó limitada a este tiempo. los apóstoles murieron y su testimonio dejó de ser personal para convertirse en palabra escrita. El apostolado fue un ministerio único e irrepetible por la misma razón. Único por quedar circunscrito a aquellos que el Señor llamó e invistió de autoridad, una autoridad ejercida con la ayuda del Espíritu Santo, que hizo de los escritos apostólicos textos inspirados e infalibles. Así lo explica Ridderbos: 
«Los apóstoles no fueron simplemente testigos o predicadores en sentido general, en sentido eclesiástico. Su palabra es una palabra reveladora, es, en realidad, el testimonio único, dado una vez por todas, sobre Jesucristo; un testimonio frente al cual tanto la Iglesia como el mundo son responsables y por el cual seremos juzgados todos, creyentes e inconversos». 

7. La autoridad de la Biblia
¿De dónde procede la autoridad de la Biblia? De su autor: Dios.
-Porque Dios es la máxima autoridad, su Palabra es la máxima autoridad.
-Porque Dios es absoluto, su Palabra es autoridad absoluta.
La naturaleza de la autoridad de la Biblia es triple:
-    necesaria
-    total
-     final 
«Si la Biblia es el portador único de la autoridad del Dios Creador único y de Jesucristo, el Salvador único del mundo, ello supone que no puede surgir, ni en la Iglesia ni fuera de ella, otra fuente de autoridad que pretenda suplantar su lugar. La autoridad de la Biblia radica en Dios, el único que tiene derecho soberano sobre el universo entero» 
(Andrés Kirk)

8. El Canon: ¿Confesión de fe de la Iglesia o fuente de la fe de la iglesia?
Marción y el canon del Nuevo Testamento 
«El desafío de Marción al cristianismo obliga a las iglesias a decidir qué libros debían estar incluidos en los Escrituras sagradas y cuáles no. En esta perspectiva, Marción habría hecho más bien que daño a la Iglesia. ¿No quedó establecido el canon del Nuevo Testamento como consecuencia del desafío de Marción a la cristiandad?» 
Con estas u otras palabras parecidas se suele explicar hoy en multitud de libros y seminarios la génesis del canon novotestamentario y los orígenes de su formación.
¿Es correcta dicha «explicación»? 0, dicho de otro modo, ¿queda despachada así, suficientemente, toda la compleja problemática de la gestación del canon cristiano?

Evidentemente, Marción sirvió de acicate para que las iglesias proclamaran y confesaran cuáles eran a su parecer los escritos inspirados del Nuevo Testamento. 
Todos estamos de acuerdo en que Marción ayudó a la Iglesia a definirse en su confesión de fe sobre el canon sagrado de manera oficial e inequívoca. Pero no olvidemos que mientras la proclamación de la Iglesia es confesión de fe, el Canon es fuente de fe. Es decir, algo muy distinto. Sin esta fuente primera no existiría la posterior confesión. 

¿Historia de la formación o del reconocimiento del canon?
La Iglesia no decidió nunca qué libros tenían que formar el Nuevo Testamento. la Iglesia, las iglesias, confesaron los escritos que habían recibido de la autoridad de los apóstoles, porque eran conscientes de que debían cimentarse sobre el fundamento de los apóstoles y profetas (cf. Ef. 2:20). 
El Señor, en su providencia, ya había decidido desde el principio los libros que constituirían el Canon inspirado. 
Muchos hablan hoy de la «historia de la formación del canon». Creo que este lenguaje puede inducir a confusión y operar como una cortina de humo que dificulta la visión clara de toda la problemática inherente en las cuestiones que atañen a la autoridad del Nuevo Testamento. En lugar de referirnos a la «formación del canon», sería más concreto y exacto matizar: «historia del reconocimiento del canon». 
Porque la Iglesia no formó, sino que reconoció el canon. la Iglesia no engendró el N.T., sino que reconoció agradecida los escritos que le eran dados por el testimonio apostólico. 
En términos sencillos, digamos que la Iglesia fue la editora, pero no la autora del canon inspirado. 
Autores como Ridderbos, Bruce y Ramm han señalado atinadamente que Dios es soberano tanto en la revelación como en la salvación. Por consiguiente, la génesis del canon no hay que ir a buscarla en la historia de la Iglesia, sino en la historia de la salvación
El carisma de la inspiración no lo dio Dios a la Iglesia, sino a sus profetas y apóstoles escogidos precisamente con la finalidad de que fueran testigos autorizados de la vida, la muerte, la resurrección y las enseñanzas de Jesucristo (cf. Jn. 17:20). Testigos inspirados, se entiende. 
La autoridad inspirada de los apóstoles es el fundamento, mientras que las confesiones y los credos de la Iglesia pertenecen al edificio que va construyéndose a lo largo de los siglos hasta que Cristo vuelva, para ser un templo santo en el Señor. 
Repitámoslo: el testimonio y los credos de la Iglesia son confesión de fe. Pero el canon mismo es fuente de fe, fuente inspirada por Dios (2 Timoteo 3:16). 

Significado de la condena de Marción
¿Por qué fue criticado, y rechazado, Marción al reducir el número de los libros del Nuevo Testamento? 
La oposición que recibió de parte de los líderes más destacados de las iglesias y de cristianos de mayor valía, como lreneo y Tertuliano, no obedecía a rencillas ni antipatías personales. Ellos estaban contra Marción porque rechazaba gran parte de los Evangelios y otras porciones de los escritos apostólicos que no admitía en su lista -o canon- particular. 
¿Qué significa esto? Que ya existía una colección de libros tenidos como inspirados en las iglesias y considerados canónicos, independientemente del hecho de que el discernimiento de cada comunidad necesitó cierto tiempo para reconocer algunos de estos escritos, exactamente como había ocurrido en el antiguo Israel para reconocer todo el Antiguo Testamento. 
la condena de Marción como hereje es inimaginable sin la existencia previa de una colección de escritos tenidos como inspirados. Ello supone el concepto bien arraigado de una norma identificada como una colección de la que era ¡lícito apartarse, pues era canon para la Iglesia de Iodos los tiempos. 
Por ejemplo, lreneo defiende los 4 Evangelios, ni uno más ni uno menos (Ady. Haer, 111, 1 1) con un claro sentido de continuidad con lo que siempre se había creído y con las fuentes inspirados de donde se había bebido. La dependencia de Ireneo de anteriores y continuados convicciones con respecto al canon de los 4 Evangelios se remontaba a Papías y a Policarpo. 
Para Tertuliano, los 4 Evangelios tienen por autores a los apóstoles, a quienes impuso el Señor mismo el encargo de predicar las buenos nuevas. Si tenemos también por autores a discípulos de los apóstoles (los apostólicos Marcos y Lucas) estos últimos no han escrito solos, sino con los apóstoles y según los apóstoles (cf. Lucas 1:2). Porque la predicación de los discípulos podría ser sospechosa de vanagloria si no estuviera apoyada por la autoridad de los maestros y por la autoridad de Cristo mismo, quien hizo a los apóstoles maestros (Tertuliano, Contra Marción, IV, 2). 
Aquí tenemos compendiada toda la teología del Canon. 

El Canon, ¿Historia de la Iglesia, o historia de la Salvación?
El vocablo griego «Canon» que utilizamos, tanto por nuestra parte como en el cristianismo primitivo, se empleaba con dos significados:
1. Para referirse a una regla o norma (Gálatas 6:16). 
2. Haciendo alusión a una lista o colección de libros inspirados. Desde el tiempo del período apostólico (historia bíblica, o de la salvación) hasta la época postapostólica (la época de la Iglesia) se produjo una progresión, o evolución, del lenguaje: primero fue el canon de la fe, como regla y norma reconocidas desde el principio de la predicación apostólica como inspirados (y éstos sobre la base de su apostolicidad, su antigüedad y su verdad). 
Esta progresión conlleva asimismo una continuidad. Comprobamos esta ininterrumpida continuidad en el testimonio de Justino, lreneo, Tertuliano y otros autores hasta llegar a Atanasio, quien confiesa recibir como inspirado lo que ha sido transmitido desde el principio con este carácter. 
Marción, pues, no movió a las iglesias a formular una lista de libros autorizados como si nunca antes hubiese habido ninguna. Marción, simplemente, forzó a las iglesias a confesar su fe con rotundidad, para informar al mundo inequívocamente de las fuentes de su fe. 
Porque la Palabra de Dios es fuente de fe, mientras que la palabra de la Iglesia es solamente confesión de fe. 
Afirmaba Zwinglio con razón: 
«La Santa iglesia Cristiana, de la cual Jesucristo es la única cabeza, ha nacido de la Palabra de Dios, en la cual permanece y no escucha la voz de un extraño». 

El canon no es el producto de la decisión de la Iglesia, de ninguna iglesia. 
La diferencia entre Roma y la Reforma en este punto no consiste en el valor intrínseco de la Escritura como Palabra de Dios, que ambas reconocen igualmente. La diferencia tiene que ver con el reconocimiento de ese valor divino de la Escritura y la manera de llevarse a cabo. Según Roma, dicho reconocimiento dependería de la Iglesia C.R. Según la Reforma, de las mismas evidencias de la Escritura que se impone por sí misma a la Iglesia. La Reforma, a diferencia de Roma, no ató el canon a la Iglesia, sino la Iglesia al canon. Como enseñaba Calvino: 
«Por lo que la Iglesia, al recibir la Sagrado Escritura y al vindicarla por su sufragio, no la hace más auténtica, como si antes hubiese sido dudosa; sino porque la Iglesia la reconoce como la pura verdad de su Dios, la reverencia y la honro, obligada por su deber de piedad» 0. Calvino, Institución, 1, 7) 

La verdad histórica, pura y simple, es que todo lo que constituye el Nuevo Testamento no fue el producto, sino la base de la decisión de la Iglesia al expresar la conciencia de su aceptación y reconocimiento de lo que el Espíritu le reveló que era canon, es decir, norma inspirada. Es aplicable al N.T. lo que Josefo decía de los libros del Antiguo:
«se impusieron al consenso general de Israel como órdenes de Dios»
El desafío de Marción obligó a la Iglesia a confesar, pero no a elaborar el canon cuya gestación y orígenes arrancan de la historia de la salvación. 

Por José Grau. Extracto del libro ¿Cómo llegó la Biblia hasta nosotros? (Compilado por Pedro Puigvert) Editorial CLIE, 1999.

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